• Miquel Antonijuan

El Gran Trabajo de tu Vida | Descubre tu Propósito en 4 pasos que transformarán tu Don en tu Vocació

Actualizado: 24 de ago de 2020


el gran trabajo de tu vida - descubre tu propósito - transforma tu don en tu vocación

¿Qué es lo que más temes en esta vida? ¿Cuál es el mayor de tus miedos, ahora mismo?

Mi mayor miedo durante gran parte de mi vida fue morir un día sintiendo que no había vivido plenamente. Temía no haber dado todo lo que había dentro de mí. A ello contribuía un trabajo que no hacía brillar mis talentos, grandes sueños olvidados y una creciente falta de motivación en el despertar diario.

Me sentía confundido. Desorientado. Paralizado por las dudas. Me estaba dejando llevar por una vida rutinaria alejada de mi Voz Interior. Una voz que me pedía a gritos volver a mi "Yo Verdadero".

¿Has sentido alguna vez la sensación de haber perdido el tren? ¿Pensaste o piensas que ya no controlas el timón de tu vida y vas a la deriva? Si te encuentras en esta situación, respira. No es malo. Ni bueno. Se trata de una etapa importante en tu viaje por esta vida. Una etapa crucial en que se abre la gran oportunidad para descubrir quién eres realmente, y con qué propósito has venido a este mundo.

cual es tu razon de ser - cual es tu razon de vivir

Este post quiere ofrecerte un poco de luz. Ser un faro que te aporte inspiración, motivación y visión para tus siguientes pasos hacia tu brillo interior. Tu razón de vivir. Tu misión de vida. El Gran Trabajo que te está esperando. O en otras palabras, Tu Ikigai.

Si es la primera vez que escuchas el concepto de Ikigai, y te interesa, puedes descubrir más en este otro post. Si ya lo conoces, o tu curiosidad decide seguir investigando cual es el gran trabajo de tu vida, empecemos a iluminar paso a paso como dejar florecer tu propósito.

Paso 1 - No puedes ser quien tú quieras

¿De verdad? ¿No puedes ser quién tú quieras? Ciertamente vivimos en una sociedad moderna muy alimentada con literatura de la autoayuda que hace que tengamos la certidumbre que, si nos lo proponemos, visualizamos, esforzamos, fracasamos pero lo volvemos a intentar... conseguiremos hacer cualquier cosa que nos propongamos.

Yo doy gracias a esta literatura porque durante mucho tiempo me dio pistas para seguir mi camino. Y cierto es que nuestras posibilidades interiores son fabulosas, inimaginables.

Pero la verdad es que solo podemos aspirar a una vida realizada si nos dedicamos a descubrir quiénes somos. A investigar esas semillas de posibilidad que ya hay sembradas dentro de nosotros.

En este sentido el primer paso implica una cierta renuncia, y es que cómo decía el escritor católico y místico Thomas Merton después de años de práctica espiritual:

"Toda persona tiene la vocación de ser alguien; pero debe entender claramente que,

para realizar esta vocación, solo puede ser una persona: él mismo".

Solo puedes ser una persona - tu mismo - Ikigai

Bien. Vayamos a ser nosotros mismos.

¿Pero cómo descubrir esta vocación si te sientes completamente perdido?

Paso 2- (re) conoce tu don

Hace tiempo que buscas esta pasión, chispa, luz o motivación que finalmente llene este espacio vacío que sientes en tu trabajo o interior. Buscas significado en tu vida. Pero ,¿Te has parado nunca a pensar porque es realmente tan importante descubrir tu propósito?

Hay un hecho. Cuando más felices y más realizadas se sienten las personas es cuando salen al paso del desafío de su propósito en la vida, cuando están aplicando un esfuerzo en una actividad apasionante para la que sienten verdadera vocación.

Pero atención. No siempre es así. Y esto te puede animar ¿Conoces en tu entorno a alguien que destaca o brilla especialmente en alguna actividad pero no le da la menor relevancia? ¿Alguien que despierte admiración y elogios pero que suele infravalorar lo que hace restándole importancia hasta que parece que cualquier otra persona podría hacer lo mismo?

No me refiero a grandes artistas o estrellas, sino pongamos por ejemplo a esta enfermera de urgencias que atiende ya cansada a medianoche pero que con el simple tacto reconfortante de su mano en tu hombro cura más que cualquier medicamento. O a esta persona en el trabajo que, sea lunes, viernes, buen día o el más gris del año siempre tiene un minuto para arrancar una sonrisa de buena mañana con una ingeniosa salutación. O hasta quizás esta persona entrañable con quien te puedes cruzar en la calle, en una tienda o en el ascensor y que te sorprende por su espontaneidad, sinceridad o por la energía que te llega a transmitir en un instante fugaz pero de larga imprenta en la mente.

Esas personas, sorpresa, también suelen ser buscadoras. Tienen las mismas dudas, bloqueos y miedos que puedes tener tu ahora mismo. "¡Pero si su don es claro y no como yo!" te estarás diciendo. Sí, pero no lo ven. No se dan cuenta. Piensan que su propósito de vida tiene que ser algo diferente, algo que requiera ser descubierto, y que muy probablemente signifique un gran cambio en sus trabajos y vidas.

Viven ya muy cerca de su vocación sagrada. Pero no se dan cuenta. No le dan nombre. No lo viven con intención. Siguen queriendo descubrir algo...que solo requiere ser reconocido.

¿Y sabes qué? Hay más probabilidades que tú seas una de ellas que de lo contrario ya que la gran mayoría de nosotros vivimos bien al lado de nuestra misión...ciegamente. Buscamos algo "grande" en nuestras vidas. Queremos ser cómo aquel, o como aquella que nos inspira. Lo nuestro, lo "pequeño" nos parece insignificante. Pero si te permites concebir lo pequeño como grande, y confías en tu don, darás el primer gran paso para verte como quién realmente eres por primera vez.

Cómo dijo Henry David Thoreau, el famoso escritor y poeta estadounidense:

"Sé, resueltamente y con fe, lo que eres"

Se lo que eres - ikigai - concibe lo pequeño como grande

Todo lo que buscas ya está dentro de ti. Atrévete a reconocerlo, y ¡hazlo a propósito!

Paso 3. Descubre quién eres. Y hazlo a propósito.

Una de mis pasiones (y renuncias) en mi vida es la fotografía. Desde bien pequeño sentí el entusiasmo de llevar siempre conmigo una camera para poder plasmar en un instante eterno mi visión de la realidad que me rodeaba. Tenía talento, pero renuncié para centrarme en otros caminos más cercanos a mi vocación. Dicho de otra manera, escogí impulsar mi propósito.

Una de mis mayores inspiraciones en este aprendizaje fue Sebastiao Salgado, el multigalardonado fotoperiodista brasileño. Salgado estudió economía en la universidad de Sao Paolo, y posteriormente obtuvo el doctorado viviendo en Paris. Tenía ya 29 años, pero su vida cambió para siempre el día en que tomó en sus manos la camera de fotografiar que justo había comprado su pareja.

Ya nada fue igual. Se dejó llevar por el brillo en sus ojos quedando totalmente fascinado. Sentía realmente entusiasmo por lo que hacía, y por algo será que esta palabra viene de la raíz griega en theos, literalmente "el Dios Interior".

Lo que sigue es historia. Sebastiao Salgado ha documentado a personas y naturaleza de todo el mundo habiendo viajado por más de 100 países. Sus premios internacionales no cabrían en este blog. Pero lo verdaderamente importante no es su éxito, sino su comprensión y reconocimiento de su sitio en el mundo. El sentido y razón por la cual él existía.

Del mismo modo, cada uno de nosotros tenemos importancia, tenemos un Gran Trabajo que cumplir, y servimos para llevarlo a cabo. En este viaje apasionante no nos movemos solos. Hay un guía a nuestra disposición esperando a ser escuchado. Le puedes llamar Voz Interior, Conciencia o la llamada de Dios.

Sebastiao Salgado - Ikigai - proposito de vida

Sea cual sea el nombre que le des, lo verdaderamente importante es escuchar y seguir lo que te dice la voz.

"¿Y porqué debería hacerlo?"

Porque te ayudará a comprender lo que te ha frenado y bloqueado hasta ahora. Tus dudas. Tu sufrimiento. Te orientará en cada paso de este nuevo camino.Te indicará cuando actuar. Y por encima de todo, te permitirá pasar de una visión mental limitada, tu "Yo inferior", a ver las cosas tal y como son, tu "Yo Verdadero".

¿Y esto cómo lo harás?

Gracias a tu fe interior.

Paso 4. Confía en tu Propósito. Guíate por tu fe.

Todos tenemos una naturaleza divina que solo reconocemos vagamente. Y es que nuestra naturaleza verdadera no puede ser concebida por la mente ordinaria. Esto significa que cuando pensamos en nuestro "Yo Verdadero" no es en absoluto aspectos como nuestro cuerpo, personalidad o profesión. Nuestro Yo Verdadero es nuestra alma.

No es fácil entenderlo, pero la filosofía del Yoga tiene una metáfora muy útil. Aquí se considera el yo, entendido en minúsculas como nuestra personalidad actual, como una ola. Esta ola surge en el mar, y una vez aparece, aparenta tener aspecto propio, ser una cosa por si misma. Pero en realidad esta ola es siempre una con el mar. Surge del mar, y cuando se rompe en la orilla, vuelve al mar. Aún en su estado de máxima plenitud individual, siempre fue Una con el mar.

Quizás alguna vez habrás tenido indicios de tu Naturaleza Verdadera, momentos en qué has sentido que formabas parte de algo más grande que ti. Instantes en qué eras Uno con la vida Estos indicios pueden llegar en cualquier momento ya sea en estado de contemplación, meditación u observando un instante mágico del día que detiene de golpe nuestra mente. Pero también en situaciones bien cotidianas que no te imaginarías.

¿Has tenido alguna vez una experiencia como esta? En estos momentos todo parece encajar, tener sentido, y por un instante habitamos nuestras vidas verdaderas. Si has vivido algo parecido sabrás que estos pequeños despertares pueden cambiar profundamente nuestra manera de actuar. Son una oportunidad única para recordar quiénes somos verdaderamente, conectar con nuestro interior y permitir que la Fe o Voz consciente convierta nuestra vocación, nuestro don, en un gran trabajo para la humanidad.

¿Y cómo actúa en todo esto la Fe? Transformando nuestro sufrimiento

Si sientes que esto se aleja de ti, y quizás te parece demasiado espiritual, te entiendo muy bien. Yo mismo así lo pensaría hace bien pocos años. Pero déjame ilustrar lo que significa a través de las vidas de algunas personas que regalaron su don al mundo.

Paul Gauguin - Propósito de vida - Ikigai

Por ejemplo, el pintor francés Paul Gauguin, artista que inspiró a Picasso, Vincent van Gogh y a muchos otros vanguardistas del siglo XX con su experimentación con los colores. Su éxito artístico no llegó en vida. De hecho tuvo un camino plagado de dificultades y penurias. Pero su historia personal nos deja un bello reconocimiento de su don a la edad de 34 años. Y es que Gauguin, aunque sintió curiosidad por la pintura desde bien pequeño, se puso a trabajar a los 23 años en la Bolsa de París. Y con éxito, ya que a sus 31 años y en 1879 ganaba 30.000 francos lo que correspondería a 125.000$ americanos de nuestra época.

Pese a todo esto, aprovechó un desplome de la bolsa para (1) darse cuenta de qué esta no era su propósito en la vida, (2) reconocer su don en la pintura, (3) entregarse a él con cuerpo y alma y (4) guiarse por la fe sin tener presente los frutos de su trabajo... los cuales se multiplicaron tras su muerte.

Otro caso. Ludwig van Beethoven. Uno de los referentes más bellos de transformación de sufrimiento en salvación a través de abrazar plenamente su gran trabajo y propósito. Y es que es difícil encontrar una vida más tormentosa que la que tuvo el compositor y director de orquesta alemán. Su increíble genio artístico y personalidad espiritual convivían como podían dentro de si con un personaje frágil, neurótico y solitario que paseaba de noche por las calles de Viena en busca de prostitutas.

Bethoveen escribió en varias ocasiones su voluntad de suicidarse. Y si no lo hizo fue porque amaba su trabajo, su don. La música. Este era el regalo que la vida le había ofrecido, y Bethoveen lo utilizó para transformar su sufrimiento en luz. Y es que a los 25 años ocultaba un secreto devastador. Se estaba quedando sordo. Su dolor interno era inmenso. A los 32 años se retiró del mundo en un pequeño pueblo al norte de Viena. Allí se debatió durante medio año entre la lucha por vivir, o morir. Y decidió, una vez afrontada la muerte, seguir viviendo. Vivir por el amor a su arte, el cual desarrollaría con toda plenitud y conciencia durante los siguientes años.

Bethoveen - Propósito de vida - Ikigai

La siguiente parte de su vida quizás te sea conocida. El 7 de mayo de 1824, un Bethoveen completamente sordo reaparecía en Viena después de 12 años de aislamiento para estrenar la 9ª sinfonía, su trabajo cumbre que cambiaría la música para siempre. Fue algo increïble, nunca visto, y es que una vez terminada la obra desapareció de la vida pública para morir años después en paz, realizado. Había ofrecido al mundo todo lo que había dentro de si.

Bethoveen había llegado a entender que la entrega completa a su situación en la vida era absolutamente esencial para su propio desarrollo espiritual y el de su arte. Aceptó que su don estaba conectado con su sufrimiento, y viceversa. Y se entregó por completo a su fe.

No quería hacer cosas grandes; solo cosas pequeñas con amor grande.

Sacó todo lo que había dentro de si, y eso le salvó.

Y su trabajo se convirtió en un regalo para el mundo.

Y ahora, es tu momento. Para, respira, obsérvate y escucha. ¿Qué hay dentro de ti deseando salir con todas las fuerzas? ¿Qué parte de ti no estás reconociendo? ¿En qué etapa te encuentras? ¿Cual sientes que puedes ser el siguiente paso en la realización de tu gran trabajo?

Mi Ikigai es acompañarte en este camino. Descubre aquí cómo. Y es que encontrar tu Propósito en la Vida, tu Ikigai, no es una oportunidad. Es una necesidad. Se fiel a ti mismo. Permítete brillar.

Y si quieres, comparte tu historia. Nunca sabes cuando tu vida se convertirá en luz para otra persona.

Regala al mundo quien verdaderamente eres, ¡y que vivas una vida llena de paz interior!


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